Una vez que el avión alcanza la altitud de crucero y se apaga la señal de cinturones, comienza el «baile» del servicio a bordo. Es en este momento cuando muchas tripulantes optan por cambiar sus zapatos de representación por sus zapatos de servicio, generalmente planos. Este cambio no es solo una cuestión de alivio, sino de eficiencia operativa. Sin embargo, elegir el zapato plano adecuado es tan importante como elegir el tacón correcto.

El mito del zapato totalmente plano
Existe la creencia errónea de que cuanto más plano sea el zapato, mejor. La realidad es que un zapato tipo «bailarina» tradicional, sin nada de elevación, puede ser extremadamente perjudicial. El pie humano no está diseñado para caminar sobre superficies planas y duras sin un mínimo de apoyo en el talón. Caminar totalmente plana estira en exceso el tendón de Aquiles y la fascia plantar.
En Lola Torres, nuestros zapatos planos de servicio cuentan con una «cuña invisible» de entre 1,5 y 2 centímetros. Esta pequeña diferencia anatómica marca una distancia abismal en términos de confort al final del día. Permite que la pierna mantenga una tensión natural y evita el dolor de talón que suelen provocar las manoletinas convencionales.
Agilidad en el Galley: Sujeción y Seguridad
El servicio a bordo requiere movimientos rápidos y precisos. Un zapato plano que no se sujeta bien al pie es un peligro. Si el zapato «chancla» o se sale al caminar rápido, la azafata pierde estabilidad. Por ello, recomendamos modelos que cubran bien el empeine o que incluyan elásticos laterales ocultos que aseguren que el zapato es una extensión del pie.
Además, el entorno del galley puede ser resbaladizo. Café derramado, hielo o restos de comida son obstáculos comunes. Un zapato de servicio de alta calidad debe mantener la misma suela antideslizante que el zapato de tacón. En Lola Torres no escatimamos en la seguridad de nuestros modelos planos, aplicando los mismos estándares de fricción exigidos por las normativas aeronáuticas internacionales.
Estética coherente con el uniforme
El hecho de que el pasajero vea a la azafata con zapatos planos no debe romper la magia de la uniformidad. Un error habitual es usar zapatos planos desgastados o de materiales diferentes al calzado principal. Para mantener una imagen impecable, el zapato de servicio debe ser de la misma piel y color que el de representación. Al ser una herramienta de trabajo que se usa durante el 80% del vuelo, su mantenimiento debe ser igual de riguroso, manteniéndolo limpio y libre de marcas de los carritos.