El trabajo de una azafata puede llevarla de los 30 grados de Dubái a los -10 grados de Nueva York en una misma semana. Este choque térmico no solo afecta al cuerpo, sino también a los materiales de tu equipo de trabajo. Los pies son especialmente vulnerables al frío, y mantenerlos calientes durante una larga espera por el transporte de la tripulación en una pista helada es esencial para no enfermar.

Suelas aislantes: La barrera contra el suelo
El frío no suele entrar por la piel del zapato, sino que se transmite desde el suelo a través de la suela. Las suelas de cuero fino, aunque elegantes, son pésimas aislantes térmicos. Para las escalas de invierno, es fundamental contar con zapatos que incorporen suelas de goma termoplástica o TPU de alta densidad. Estos materiales no solo ofrecen un agarre superior en superficies húmedas o con placas de hielo, sino que crean una cámara de aislamiento que mantiene el calor corporal dentro del calzado.
En la colección de invierno de Lola Torres, prestamos especial atención al grosor de la suela en la parte delantera, asegurando que haya suficiente distancia entre el pie y el asfalto gélido sin comprometer la silueta estilizada del zapato.
El cuidado del cuero ante la humedad y la sal
La nieve y la lluvia son enemigos directos de la piel. Además, la sal que se esparce en los aeropuertos para evitar el hielo es altamente corrosiva y puede dejar manchas blancas permanentes en tus zapatos si no se trata a tiempo. Un zapato de piel de alta calidad es naturalmente resistente, pero en invierno requiere un extra de protección.
Recomendamos aplicar bálsamos impermeabilizantes que creen una película protectora invisible. Si tus zapatos se mojan durante una escala, nunca los seques cerca de una fuente directa de calor (como un radiador), ya que la piel se acartonará y se romperá. Lo ideal es rellenarlos con papel de periódico y dejarlos secar a temperatura ambiente.
Espacio para medias térmicas
Un error frecuente es comprar el zapato tan ajustado que, al llegar el invierno, no permite el uso de medias de mayor denier o calcetines térmicos. La falta de espacio comprime los dedos, lo que dificulta la circulación y, paradójicamente, hace que sientas más frío. Al elegir tus Lola Torres, asegúrate de que el ajuste sea cómodo pero permita esa pequeña flexibilidad para adaptar tu vestimenta al destino. El confort térmico es, al fin y al cabo, una cuestión de previsión y calidad de materiales.